¿Dónde ocurre la verdadera educación? El aprendizaje más allá del salón de clases
Cuando pensamos en “educación”, casi siempre imaginamos una escuela, un profesor y un examen. Pero, ¿y si te dijera que la mayor parte de lo que aprendes en tu vida no sucede ahí? La educación es un universo mucho más grande y complejo, que ocurre en todas partes y a todas horas.
Para entenderlo mejor, vamos a desglosar el escenario educativo en sus partes fundamentales: el “hecho educativo” y los dos grandes sistemas donde este ocurre: el formal y el informal.
Pero… ¿Qué es el “hecho educativo”?
Antes de hablar de sistemas, tenemos que entender el momento exacto en que aprendemos algo. A esto los expertos lo llaman el “hecho educativo”.
Piensa en él como el “clic” que hace tu cerebro. Es ese instante en que una interacción con otra persona o con tu entorno te enseña algo nuevo. Para que suceda, se necesitan tres cosas:
Alguien que enseña (un educador).
Alguien que aprende (un educando).
Algo que se aprende (el conocimiento).
Ahora, aquí viene lo interesante. No es tan simple como que el profesor “deposita” el conocimiento en el alumno. Cada estudiante es un mundo, con sus propias ideas, experiencias y formas de entender. Esto actúa como un filtro. Lo que el profesor intenta enseñar es modificado por la subjetividad del alumno.
Por eso, el hecho educativo es siempre una cocreación. El educador no tiene el control absoluto del resultado. Además, este pequeño momento de aprendizaje nunca es neutral.
Siempre tiene un propósito… O bien nos ayuda a mantener las cosas como están o nos da herramientas para cuestionar y cambiar nuestro mundo.
Los escenarios del aprendizaje
La sociedad ha creado diferentes “escenarios” o sistemas para que ocurra el hecho educativo. Son dos y seguramente los conoces muy bien.
1. Sistema formal: La educación con título
Este es el sistema que todos conocemos: colegios, institutos y universidades. Es la educación oficial, reconocida por el gobierno.
Sus características principales son:
Estructurado y regulado: Funciona con leyes y normas claras.
Jerárquico: Está organizado por niveles (primaria, secundaria, universidad).
Basado en un currículo: Hay un plan de estudios definido que dice qué y cómo se debe enseñar.
Certifica: Su función clave es darte un título o un certificado que valida lo que aprendiste.
El gran problema del sistema formal es que a veces se enfoca tanto en la certificación (aprobar el examen, obtener el título) que se olvida de lo más importante: el aprendizaje real. Puede volverse rígido, abstracto y un poco alejado de las habilidades prácticas que necesitas en la vida real.
2. Sistema informal: El aprendizaje invisible
Este es el aprendizaje que ocurre sin que te des cuenta. Sucede todos los días, en todas partes. Es el sistema más grande y fundamental de todos.
Sus características principales son:
No es intencional: No hay un plan para aprender. Simplemente pasa.
No es estructurado: No tiene horarios, ni aulas, ni exámenes.
Es experiencial: Aprendes de tus experiencias cotidianas, hablando con tu familia, jugando con amigos, viendo una película o navegando en internet.
Dura toda la vida: Desde que naces hasta que mueres, estás aprendiendo de manera informal.
Este sistema es la base de todo nuestro conocimiento. Es nuestro “sistema operativo” de aprendizaje.
En resumen…
El hecho educativo ocurre en los tres sistemas. Aprendes tanto en un aula universitaria como en un taller de carpintería o hablando con tus abuelos.
El problema es que nuestra sociedad tiene una obsesión: solo valora y certifica el aprendizaje del sistema formal. Despreciamos el conocimiento práctico de un taller no formal o la sabiduría adquirida a través de la experiencia informal.
El gran reto del siglo XXI es romper esos muros. Necesitamos crear un sistema de “educación expandida” que reconozca, conecte y valide el aprendizaje, sin importar dónde ocurra. Porque una persona verdaderamente educada es aquella que combina la teoría de la universidad, las habilidades de un curso práctico y la experiencia de la vida.
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